El viento sopla y trae de vuelta a Bernardo Bonezzi

Nombrar a Bernardo Bonezzi es hablar de la historia del cine y la música en España durante los últimos treinta años. De su mente han salido algunas de las bandas sonoras más recordadas del panorama audiovisual patrio tanto en cine como en televisión, desde Laberinto de pasiones hasta Farmacia de Guardia, pero además fue el niño prodigio de la movida madrileña de los 80, germen de un grupo imprescindible como los Zombies y personaje fundamental para entender el entramado de relaciones artísticas que se dio en el Madrid de la época.

Convertida esta etapa en un simple recuerdo de otros tiempos, el hombre que compuso las canciones con las que Almodóvar y McNamara revolucionaron a la pacata España de comienzos de los 80 regresa a la actualidad con un disco “de pop relativo, en el que las canciones no tienen una estructura clásica”, como él mismo explica en conversación con El Confidencial. Su última aventura musical sale a la venta esta semana.

Bonezzi tuvo que echar el freno hace algunos años y pararse a revisar todo lo que había hecho hasta el momento. “En 2001 acabé agotado tras varios proyectos de cine”, explica. A partir de ahí dio comienzo un periodo en el que lejos de permanecer quieto publicó una trilogía instrumental.

Historias amargas y del azar

Ahora se decide a defender las canciones con su propia voz. Esa decisión llega casi forzada, impuesta “por una necesidad después de haber hecho la trilogía”. Bonezzi necesitaba expresar sus ideas y lo que se cuenta en los nueve temas de El viento sopla donde quiere son historias con un toque amargo. “Las letras son bastante agrias”, reconoce. Lo cierto es que hay cierto desapego, tanto en la cadencia de la melodía como en en el tono de la voz, aunque en temas como Cuestión de suerte éste se torna en puro azar (“Todo cambiará, nada cambiará”).

El single Un cristal oscuro es puro pop español de los 80, un tema que recupera todas las pautas de la troupe y que sin duda haría sonreír a Carlos Berlanga. En ocasiones algunos de los paisajes sonoros suenan tan cósmicos que parece que estemos “en los cráteres de Marte, en los anillos de Saturno”, como decía en la inolvidable Groenlandia que cantó con los Zombies (la actuación con la que acabó La Edad de Oro de TVE forma parte de la historia de la música en España). A partir de ahí va desgranándose una serie de historias que están lejos de la complacencia estructurada del pop. “En algunos la voz no empieza hasta el sexto minuto”, remarca.

Bonezzi se convirtió en un músico versátil gracias a su paso por el cine. “En Los Angeles los compositores de bandas sonoras se especializan en géneros concretos, pero cuando yo las hacía tenía que pasar por distintos tipos de película”, explica. Esa capacidad de metamorfosis se traduce en este disco en temas que parecen generar diferentes sensaciones en cada nueva escucha.Para su vuelta al cine habrá que esperar: “Si hubiera algún proyecto interesante, lo haría”, asegura. Por ahora habrá que conformarse con El viento sopla donde quiere: no es poco consuelo.

Publicado originalmente en ElConfidencial.com.

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