Korea: el eterno retorno de la guerra

A Korea le tocó en desgracia ser durante siglos un ni-pa-ti-ni-pa-mí entre Japón y China. Estos días de otoño los medios escupen noticias sobre esta península, eterna doliente por una guerra nunca resuelta que desde hace más de sesenta años rompe en dos su territorio.

Fue el primer enfrentamiento bélico de consideración de la Guerra Fría y también el primero desde el siglo XIX en el que las tropas estadounidenses no salieron totalmente victoriosas. La extravagancia del régimen comunista hereditario que rige desde entonces al norte del paralelo 38 y el estrafalario gusto de su actual líder, un zombie adicto a los peinados arriesgados y los smoothies de cerebro humano [citation needed], le aportan un toque peculiar al asunto. Como espectáculo principal se presenta, además, la posibilidad de un doomsday atómico.
Hay que acudir a las fuentes directas, así que yo me he ido a la web de la agencia de noticias de Korea del Norte (sí, tienen una, pero con dominio japonés). Veamos, November 23 2010 Juche 99 (queda un año para el centenario del nacimiento de Kim Il Sung): “Kim Jong Il Inspects Newly Built Soy Sauce Shop at Ryongsong”. Vale, estos no están por la labor. Mejor acudir a la propaganda clásica para ver cómo empezó aquel conflicto de 1950, que de lo que pasa ahora ya nos enteraremos dentro de unas décadas (o no, ¡boom!).
Este vídeo es el Armed Forces Screen Report 125, una pieza de 1950 tituladaThe Crime of Korea en la que un narrador anónimo que se presenta como corresponsal de guerra discurre sobre la necesidad de la contienda contra los comunistas en aquella esquina de Asia, todo entre comentarios no precisamente cariñosos sobre los japoneses, a los que se sigue llamando japs. Se trata de un compendio de argumentos retóricos salidos de algún manual de introducción de la opción bélica en el discurso público, aunque por momentos resulta algo farragoso en su presentación.
Más interesante resulta el epílogo que sucede al vídeo, a partir del instante 12’11”, en el que Eric Johnston explica a los estadounidenses qué puede hacer cada uno para ayudar en la lucha contra ‘el crimen de Korea’. Entre otras cosas, soltar pasta. ¿Cómo? Comprando lo que él introduce en su discurso como bonos de defensa (defense bonds) pero que en realidad se conocen como bonos de guerra (war bonds).Buena pieza este Johnston, que tras ser presidente de la Cámara de Comercio estadounidense (visitó a Iosif Stalin en Moscú en 1944 comisionado por Roosevelt) se hizo cargo de la Motion Picture Producers and Distributors Association. A partir de 1946 se encargó desde su puesto de una labor tan paranoica como ardua, la de crear una lista negra que detectara posibles infiltraciones comunistas en la industria del cine. Y su pituitaria era de una eficacia detectando el azufre que no veas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s