Rubens y las iglesias de Amberes

Flandes fue, en los tiempos en los que el imperio español se regodeaba en la amplitud de sus dominios, una marca fronteriza más, pero la confrontación política que se daba entre las grandes potencias mundiales del momento adquiría aquí un carácter teológico. La lucha contrarreformista de la Iglesia de Roma contra las iglesias de la Europa septentrional, que habían optado por el protestantismo, tuvo en Flandes algunos de sus máximos enfrentamientos. En una tierra católica que se mantuvo fiel al Papa, pero que a la vez sentía el aliento cercano del protestantismo, las representaciones de Dios y de su poder absoluto adquirieron en aquel tiempo un incalculable valor artístico que ha perdurado con los siglos. Más allá del carácter religioso, la visita al Amberes contrarreformado tiene un alto interés para cualquier viajero.

Amberes era en aquel tiempo una de las grandes capitales mundiales. Conocida como Mercatorum Emporium, el comercio florecía y las artes vivían un momento de esplendor. La escuela amberina de pintura, creada por Quinten Metsys, formó a grandes autores como Pieter Bruegel el Viejo, Alberto Durero o Joachim Patinir, pero fue un foráneo el que sin duda ubicó el nombre de la ciudad en el mapa mundial del arte. El alemán Pieter Paul Rubens, llegado a la ciudad del río Escalda con tan sólo diez años, dejó su huella en muchas iglesias de la ciudad con obras que se han convertido en piezas maestras no sólo del arte religioso, sino de la historia de la pintura en general.

Una visita al Amberes de Rubens no pueden empezar en otro lugar que no sea en la Rubenshuis, la casa-taller del artista en el Wapper, una céntrica avenida peatonal de la ciudad. Rubens era un patricio (‘el príncipe de los pintores’ o el ‘pintor de los príncipes’, le llamaban) y su mansión, con un gran patio y unos elegantes jardines, no desmerecía. En el exterior, la arquitectura denota la naturaleza flamenca del edificio, pero marcada por una intensa influencia italiana.

Apenas cruzado el umbral, el majestuoso portal de estilo barroco dejará extasiado al visitante, que se mantendrá en la misma actitud durante toda la visita. Todo el complejo (en el que se pueden visitar las estancias privadas y el taller en el que el pintor formó a otros grandes maestros como Antoon Van Dyck) está amueblado con objetos de la época. Aquí vivió y murió el maestro, y en este mismo lugar concibió algunas de las obras religiosas que se pueden contemplar diseminadas por la catedral y varias parroquias de la zona antigua de la ciudad.

En la catedral gótica de Nuestra Señora se pueden admirar La elevación de la Cruz, el tríptico del Descendimiento, La Resurrección y La Asunción de la Virgen, situada en pleno altar mayor del templo. Tras visitarla, el recorrido continúa hacia la izquierda por Melmarkt, y acontinuación por la estrecha Jezuïtenrui para acabar en la Hendrik Conscienceplein, donde destaca la iglesia de San Carlos Borromeo. Edificada durante la contrarreforma, era la más rica de los Países Bajos, con columnas y paredes elaboradas en mármol de Carrara. Rubens y sus discípulos decoraron con casi 40 pinturas el techo de la iglesia, pero fueron destruidas por un incendio en el siglo XVIII. Aunque los materiales con los que fue reconstruida no son tan nobles como aquellos que se usaron al levantarla, tanto el altar mayor como la Houtappelkapel recuerdan sus nobles orígenes.

En la Lange Nieuwstraat (frente a la Eikenstraat) se halla la iglesia de Santiago. En su interior, con más de 20 capillas, se encuentra también la de Rubens. Aquí contrajo matrimonio con su segunda esposa y aquí fue enterrado bajo La virgen rodeada de santos, pintura que fue iniciada por nuestro autor. Otra curiosidad: un jovencísimo Wolfgang Amadeus Mozart tocó en el órgano barroco de este templo cuando contaba con tan sólo nueve años.

El último templo que debemos visitar para conocer la vinculación del pintor con la religión es la iglesia de San Pablo, ‘una joya barroca en un estuche gótico’ en cuya nave lateral norte se pueden contemplar quince cuadros de la escuela amberina sobre los misterios del rosario. Aquí, además, es posible admirar otras tres obras maestras de Rubens: La adoración de los pastores, La disputa del Santísimo Sacramento y La Flagelación.

Publicado originalmente en Vanitatis.com.

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