¿Es demasiado erótica esta imagen?

La imagen de la izquierda ha sido prohibida; la de la derecha, no.

¿Es un dedo material pornográfico? Todo depende de lo que la falange esté haciendo y de cómo miren esa acción nuestros ojos y nuestra mente. El Instituto Italiano de la Publicidad cree que la nueva campaña del diseñador estadounidense Tom Ford para promocionar sus gafas de sol es “sexualmente explícita” y ha pedido su prohibición. “El carácter provocativo” de la imagen, que “va más allá de los límites aceptables para la publicidad dirigida al gran público”, ha podido con la paciencia del ente regulador.

Resulta como mínimo curioso que de todas las instantáneas que componen la campaña el organismo sólo haya prohibido esta, porque el resto también poseen una alta carga erótica, habitual por otra parte en los anuncios tras los que está Ford. Por ejemplo, entre las fotografías hay una de una mujer desnuda planchando mientras un hombre se bebe una copa a su lado, u otra en la que una chica vierte champagne sobre sus pies y sobre la boca del modelo español Jon Kortajarena. Cualquier internauta las puede consultar en la web de Tom Ford, aunque a velocidad supersónica y tras leer un mensaje que advierte sobre su contenido “sexualmente explícito”.

Las campañas de Ford siempre apelan al sexo. El año pasado, el lanzamiento de su primera fragancia para hombre se vio acompañado de una potente campaña gráfica en la que se podía ver a una mujer sujetando el frasco con las ingles o con él aprisionado entre sus pechos. El fotógrafo Terry Richardson se encargó de dar a las imágenes el contenido sexual que él lleva años explotando. También los anuncios que Gucci lanzó hace cinco años en los que se podía ver una fotografía realizada por Mario Testino del pubis de la modelo Carmen Kaas depilado con la forma del logotipo de la marca fueron idea suya.

A Ford, personificación del exceso, le gusta provocar y sabe que una campaña arriesgada siempre vende, si no directamente al menos de un modo colateral gracias a la publicidad que acarrea la polémica. A la modelo Sophie Dahl, por ejemplo, le vino de perlas participar en el anuncio de la fragancia Opium de Yves Saint Laurent en 2001, tras el cuál también se encontraba Ford. Su desnudo causó polémica, pero el perfume sigue siendo uno de los más exitosos del mercado. Ahora el organismo regulador italiano le ha hecho un buen favor al negocio de Ford, aunque en su nota afirme que la fotografía era “profundamente vulgar y va más allá del mal gusto para ofender la sensibilidad del público”.

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