Desayunos en Madrid: del churro al ‘brunch’

Madrid, 6.081.689 habitantes, 37.295 bares, 2.150 cafeterías y 8.155 restaurantes: ¿No hay demasiada variedad como para reducir la gastronomía de la capital a dos o tres tópicos? Curtida en las lides del periodismo gastronómico, Sara Cucala se ha embarcado en un viaje con forma de libro de casi trescientas páginas en el que propone un sabroso recorrido por más de 60 locales donde comenzar la jornada con el estómago lleno y la sonrisa en los labios. Desde Usera hasta Miraflores de la Sierra, de hip hotels a cafeterías de barrio: hay algún lugar en el que elaboran el desayuno con el que usted siempre ha soñado.

¿Sólo un café con churros o porras? Muy poco hay que quererse a uno mismo para convertir la primera satisfacción del día en una acción rutinaria y monótona. El desayuno es un instante de reconciliación con la vida y el mundo exterior, momento en el que abandonamos los últimos estertores de la somnolencia y abrazamos el día que comienza y en una ciudad tan amante de la vida callejera como Madrid, excusa perfecta para lanzarse a conocer nuevas gentes y lugares.

Cucala comienza Desayunos en Madrid. Del churro al brunch (RBA, 272 pp, 35 euros) constatando que el desayuno admite tantas variantes como personas. “No hay comida más caprichosa que la del amanecer. Ni existe momento del día en el que nos sintamos con el derecho de ser mimados o ser exigentes como cuando nos sentamos a una mesa o a una barra y pedimos nuestro desayuno”. Aunque en Madrid ahora la moda sea el brunch en el Café Oliver y no el bocadillo de calamares de El Diamante, seguimos enganchados al primer banquete del día.

Desayunos clásicos, con chocolate, regionales, brunch, insólitos… para todo hay cabida en el libro de la periodista que puso en marcha una recordada sección en el suplemento local del diario El Mundo: sus cinco recomendaciones semanales en Madrid Kilómetro Cero descubrieron a muchos lectores el placer por la gastronomía y por conocer muchos locales que son auténticos tesoros perdidos en el océano de la ciudad.

La amplia selección de establecimientos permite saltar de la elegancia del Café del Espejo en el paseo de Recoletos a Rocablanca, la cafetería con los mejores churros de la calle de Fuencarral que abre “cuando aún muchos se retiran a sus casas”, con sólo pasar de página. El chocolate con churros (“la ‘pareja de hecho’ más castiza” de los desayunos para Cucala) es la base de muchos desayunos –y meriendas– en Madrid, adonde al parecer llegaron de la mano de los feriantes.

Hoy es un símbolo de la comunidad, y los turistas se afanan por visitar locales emblemáticos como San Ginés junto a la calle Arenal o El Riojano en Mayor, aunque las propuestas más contemporáneas también han logrado hacerse un hueco en la capital, como ha ocurrido con Cacao Sampaka, en Alonso Martínez, o la Casa del Chocolate de Tino Helguera en Ferraz.

Los desayunos regionales cuentan con un capítulo especial en el libro de Cucala. Los buñuelos ya no son la fruta de sartén por antonomasia y se han visto relegados al día de los difuntos, pero otros dulces clásicos (torrijas, churros) siguen presentes en muchos locales como el Miajón de los Castúos (metro Tetuán) o la taberna El naranjo de Bulnes (en Jerónima Llorente, entre Estrecho y Alvarado).

Pero si Madrid ha experimentado una intensa transformación en los últimos años es gracias a la aparición de nuevos habitantes con costumbres diferentes, incluidas las culinarias. Aparte de los desayunos internacionales y del brunch (con el opera brunch del Palace o la propuesta neoyorquina de Nina Madrid en Malasaña), Cucala recoge experiencias insólitas como almorzar dim sum en un típico bar chino de Usera, desayunar una chuleta en la cafetería de Mercamadrid o disfrutar de un bocadillo de calamares en un lugar tan aparentemente poco acogedor como la cafetería de un hospital (en este caso, la Fundación Jiménez Díaz).

Acostumbrados como estamos a glosar las maravillas de los almuerzos y las cenas en la capital, parecíamos habernos olvidado de esa piedra angular de la nutrición (y también de los placeres de la vida) que es la primera comida del día. Cucala, con su obra, nos ayuda a comprender que, más que de España, Madrid es la capital del desayuno.

Publicado originalmente en Vanitatis.com.

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